viernes, 15 de abril de 2011

No intenten esto en casa!

Esto es lo que le falto decir al Dr. Leonid Ivanovich Rogozov al practicar una de las apendicectomías más extravagantes de la historia. Vayamos por partes.

Leonid Rogozov (14 de marzo de 1934) se licenció en el instituto de Pediatría Médica de Leningrado en 1959. En Septiembre de 1960 se enroló en la Sexta Expedición Antártica Soviética a bordo de la nave "Ob", lo cual le llevó a paralizar su especialización en cirugía. Formada por 13 integrantes, la misión de la sexta expedición era la de construir una nueva base Antártica y resistir el resto del invierno en ella. Después de 9 semanas de duro trabajo ,en Febrero de 1961, la base fue inaugurada bajo el nombre de Novolazarevskaya.


Fotografía de la Cuarta Expedición Soviética


La nueva base aguardaba un destino igual de escalofriante que su propio nombre. El invierno había congelado el mar por completo, y traía consigo meses de oscuridad, tormentas de nieve y temperaturas de -22ºC. El barco había partido de vuelta, que junto con la imposibilidad de contacto por aeronave, dejaba a los 13 habitantes de Novolazarevskaya incomunicados hasta la llegada de la Primavera.


Es entonces, en la mañana del 29 de Abril de 1961, cuando empieza lo curioso de esta historia.
Leonid, el único médico de la expedición, empieza a sentirse mal, presenta algo de fiebre, debilidad general, náuseas ,y posteriormente dolor en el abdomen (concretamente en epigastrio), que con el paso del tiempo se extiende hasta la fosa ilíaca derecha. Todos estos signos y en especial el cuadro de dolor abdominal llevan a Leonid  a escribir lo siguiente en su diario:

"Parece que tengo apendicitis. Estoy guardando silencio al respecto, incluso sonriendo. ¿Por qué asustar a mis amigos? ¿Quién podría ser de ayuda? "

                      Cuadrantes del abdomen y situación del apéndice
 
  


El médico soviético inicia tratamiento con los antibióticos disponibles en la base, aplicando también frió en la zona del apéndice. El día 30, ante la elevación de su temperatura corporal y el aumento de la frecuencia de los vómitos, llega a la conclusión de que padece Apendicitis Aguda. La única opción de salvar su vida es la de extirparse por si mismo el apéndice antes de que se perfore por la propia inflamación.


Se improvisa un quirófano en la habitación de Leonid, se esteriliza el material necesario, y se elige quien ayudará al cirujano. Alexandr Artemev (meteorólogo) hará de instrumentista, Zinovy Teplinsky (mecánico) se encargará de facilitarle la visión con un espejo y manejando la iluminación, por último Vladislav Gerbovich (Director de la estación) permanecerá como reserva por si uno de los dos asistentes cayera desmayado debido a la falta de práctica y lo vistoso de la operación.

Uno de los mayores peligros era que Leonid perdiera la consciencia y no pudiera continuar la operación. Es por eso que instruyo a su equipo para que en tal caso le inyectaran unas jeringas ya preparadas y le proporcionaran respiración artificial. Todos están ya preparados, el reloj marca las 2 de la medianoche, Leonid se infiltra 20 ml de Novocaína, en el silencio de la base el equipo aguarda 15 eternos minutos hasta que haga efecto el anestésico local, tras esta espera Leonid dirige el bisturí a su abdomen y inicia la operación.

Se realiza un típica incisión McBurney de 10-12cm. El espejo ofrece una visión invertida que confunde al cirujano y mientras diseca el peritoneo se lesiona involuntariamente el ciego, el sangrado es abundante, cada vez empieza a sentirse mas débil, obligado a descansar cada 5 minutos. Los inexpertos asistentes cada vez mas pálidos observan como consigue suturar el ciego antes lesionado, localiza el apéndice y lo extirpa. Finalmente se aplica antibióticos y cierra la cavidad abdominal. Eran las 4 de la mañana y estaba salvado.

Durante la operación ,el Director de la base Gerbovich, encargó a Yuri Vereshchagin que inmortalizara el momento.



De las imágenes llama la atención que Leonid no utilice guantes, y es que el mismo explicaría mas tarde que la falta de visión le obligo a trabajar la mayor parte del tiempo por tacto y sensaciones.


Esa misma noche Gerbovich relataría en su diario:

"Cuando Rogozov había hecho la incisión y estaba manipulando sus propias entrañas, al quitarse el apéndice,su intestino gorjeó, lo cual fue muy desagradable para nosotros, ... Artemev y Teplinsky mantuvieron su lugar, aunque luego ambos se marearan y estuviesen apunto de desmayarse. Rogozov estaba tranquilo y centrado en su trabajo."

Al día siguiente la temperatura del doctor soviético era de 38.1ºC, continuó tomando antibióticos hasta que recuperó su temperatura normal. Pasada una semana se retiró los puntos, y pasados dos volvió a ocupar su lugar de trabajo.

Esta irrepetible operación le hizo merecedor de la Orden de la Bandera Roja del Trabajo. En el Museo de San Petersburgo se pueden observar los instrumentos quirúrgicos que Leonid Rogozov empleó en su operación. Curiosidades de la vida murió en 2000 a los 66 años debido a un cáncer de estómago. Dentro de unos días se celebrará el 50º aniversario de la exitosa intervención.

La historia del Dr.Rogozov es un ejemplo de determinación y valor. Emprendió una operación donde no solo estaba en juego la vida del paciente sino también la del cirujano.

     “A job like any other, a life like any other”
                                                -Leonid Rogozov.


Una historia similar es la que ocurrió a la Dra.Nielsen en 1999, la cual tuvo que auto-practicarse una biopsia. Su caso sirvió de inspiración para un capítulo de la serie House: “Congelados

Fuentes:

Boletin Informativo de la Expedición Antartica Sovietica
"Auto-appendectomy in the Antarctic: case report."
Wikipedia

4 comentarios:

Javier García carro. dijo...

Gran historia aunque el primer caso documentado de auto intervención fué el de el Dr. Evan O'Neill Kane que en 1921 se atrevió a realizar su propia apendicectomía con anestesia local, quizá animado por su experiencia previa amputandose un dedo gangrenado años antes. No contento con ello cuando cotaba con 70 años de edad se atrevió a operarse asimismo de una hernia inguinal. ¿Fenómeno o loco?

Un saludo.

PrTornasol dijo...

Si así vivió 70 años yo diría que fenómeno!
Gracias por la información javier

Anónimo dijo...

Increible historia.

zane lile dijo...

Excellent story, of a brave man, and his use of his skills to save his on life. THANKS for sharing. I was in Antarctica 1958-59-60, USA deep
freeze.

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